La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace una definición del azúcar, en la cual la califica como monosacáridos y disacáridos, que son añadidos a los alimentos y que se encuentran además en forma natural en la miel, jugos de fruta y jarabes, que también se clasifican como azúcares libres. El consumo de azúcar es considerado como la causa principal del desarrollo de caries dentales, ya que bacterias que habitan en la boca se alimentan de ciertos azúcares, generando placa dental, cuyo contenido en ácidos es capaz de eliminar los minerales del esmalte dental que protege el diente.

Cuando la higiene bucal es deficiente la placa avanza y los ácidos continúan destruyendo el esmalte hasta el punto en que un individuo puede experimentar dolor intenso o un absceso que se produce al desarrollarse una infección bacteriana afectando así la salud dental.

Los investigadores en la actualidad puntualizan, que a pesar del uso de flúor para fortalecer el esmalte y la mejora de la odontología preventiva, la carga de la caries dental sigue siendo inaceptablemente elevada a nivel mundial, situación que le atribuyen al excesivo consumo de azúcar.

Ya en el 2002, la OMS planteó directrices para establecer el consumo diario de azúcares refinados simples en un máximo de 10 por ciento de la ingesta total de energía para un individuo y el equivalente a 50 grs de azúcares libres por día.

La caries dental es un problema grave a nivel mundial y reducir la ingesta de azúcar hace una gran diferencia, dijeron los investigadores del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College de Londres. Investigadores japoneses brindaron datos reveladores, ya que la población japonesa al no tener acceso al azúcar durante o poco después de la Segunda Guerra Mundial, redujo las caries enormemente durante este tiempo, pero luego aumentó a medida que comenzaron a importar azúcar de nuevo.

Dr. Claudio Sorrentino – Dental Palermo